Comentando pedacitos de mi vida...

Daisypath Anniversary tickers

miércoles, 8 de febrero de 2012

Un calorcito en el corazón

Nunca había tenido tantas ganas de compartir algo.

Y creo que jamás me habían faltado palabras para hacerlo. En estos momentos no sé ni cómo empezar, porque sólo de acordarme la emoción me embarga.

Y lo que sucedió tiene que ver con mi post anterior. (Si no lo han leído, vayan, aquí los espero).

¿Ya?
¿Recuerdan que por ahí mencioné una cruz que Jorge C. le regaló a Amaya?

Cuando se la dio, Jorge le dijo (y de nuevo, estoy parafraseando):
- Amaya, te voy a poner esta cruz cerca de tu corazón. Quiero que cierres los ojos y te concentres, y deposites todo tu amor en ella. Esta cruz será para tu hijo.

Alex cuenta que Amaya cerró los ojos y realmente hizo lo que Jorge le pidió. En verdad se imaginó depositando todo su amor en ella, pensando con fe que unos cuantos años más tarde (cuando tuviera edad para entenderlo), su hijo podría llevarla también cerca de su corazón.


Esa pequeña cruz de metal era un dije que estuvo cerca de Amaya a partir de ese momento y hasta el final. Y con *hasta el final* quiero decir: realmente hasta el final. Quienes nos acercamos a verla en la funeraria pudimos ver la pequeña cruz plateada colgando de su cuello en una cadenita brillante.

Alex habló con el personal de la funeraria y les dijo que antes de llevarse a Amaya para su cremación, era muy importante que le devolvieran esa cruz. El fulanito que lo atendió le aseguró que así sería, que se la entregaría en una bolsita. "¿Seguro?" preguntó mi hermano. "Seguro", respondió el fulanito.

El momento en que se llevaron el cuerpo de Amaya fue muy emotivo para todos. Amaya... nuestra "criticona incorregible" a quien no le gusta el chocolate, nuestra luchadora de las causas justas, nuestra viajera incansable, nuestro diccionario y corrector de estilo, nuestra impulsora de sueños... esa mujer, tan amada y admirada por tanta gente se fue entre aplausos de todos los que estábamos ahí. Recuerdo que nos "quebramos" y nos abrazamos muy fuerte.

Un minuto después, a un tío de Amaya se le ocurrió preguntarle a Alex: "¿Les dijiste de la cruz?". "Sí", dijo mi hermano "le recalqué al fulanito lo importante que era y me aseguró que me la iba a devolver". Prudente, su tío dijo: "De todas formas, voy a asegurarme de que así sea".

Seguro adivinaron lo que viene.

El tío regresó decepcionado.

El fulanito había olvidado su compromiso, y la cruz estaba en Amaya mientras estaba siendo cremada. El intento de su tío por parar el horno fue en vano. No se lo permitieron. El fulanito dijo que estaba "muy apenado" pero que no lo podía hacer.

Todos lamentamos esa pérdida. La verdad, para quienes sabíamos de la existencia de esa cruz, fue un momento muy triste. Yo hasta me quejé amargamente con el empleado que estaba atendiendo la cafetería. Él se lamentó por lo ocurrido, y disculpó a la empresa por no parar el horno. Culpó directamente al fulanito, porque él fue quien debió haberle dicho al operador del horno que debía quitarle esa cruz a mi cuñada. El papá de Amaya prometió hacer una cruz de madera para su nieto, como sustitución de la que se perdió en el horno por culpa del tonto olvidadizo fulanito.

Algunos amigos y familiares de Amaya nos quedamos en la sala de velación esperando las cenizas, ya que nos habían dicho que tardarían algunas horas.

Y así fue.

Cuatro horas más tarde, apareció el fulanito en la puerta de la sala y le hizo señas a mi hermano. Éste se levantó rápidamente del sillón en el que estaba y se acercó, esperando recibir las cenizas de su esposa. Pero el fulanito no las traía.

En cambio, le entregó una pequeña cruz, algo ennegrecida.

Sí. Esa cruz.

El fulanito le dijo a mi hermano que estaba tan apenado por lo sucedido, que cuando se apagó el horno se le ocurrió revisar entre los restos, y ahí apareció la cruz. No había rastro de la cadenita. No había rastro de la prótesis de fémur (metálica, por cierto) de mi cuñis.

Ahí, entre sus cenizas, sólo estaba la cruz.

"Está un poco oscura, se la puedo limpiar con Brasso", dijo el fulanito.

"¿Estás loco? ¡Ni madres!" pensó mi hermano, pero no lo dijo. Le contestó: "No es necesario, dámela así como está".

Y entre lágrimas, fue a contarle a la familia lo sucedido.

Los amigos que ahí estaban todavía, ya entrada la madrugada, esperando que recibiéramos las cenizas de Amaya, escucharon la historia y claramente vi cómo todas esas caras de dolor y cansancio se fueron transformando en sonrisas, y las lágrimas ahora eran cristalinas: de alegría.

Cuando al final nos despedimos, puedo asegurar que muchos llevábamos una sonrisa en el rostro. Una sonrisa @PorAmaya. Un calorcito en el corazón.

Cuñis: cuando nos despedimos te dije que iba a estar atenta a tus señales.

Jamás imaginé que serían tan contundentes.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola: estoy sorprendida de tu relato, realmente pasan cosas maravillosas y si las personas que descanzan en paz dan señales y se llegan a despedir de familiares y amigos. Yo soy Paty una amiga de amaya de coatza, la fui a visitar hace 2 semanas un sabado en la tarde con una amiga y tuve la fortuna de platicar con amaya, tu estabas ahi con el bebe y tu esposo. Fijate que el domingo q fallecio Amaya yo no estaba en coatza pero regrese a mi casa como a las 5 pm y llegando a mi casa encuentro en libro de Amaya en el suelo (originalmente estaba en un librero bien puesto) y se me vino varias cosas a la mente, principalmente q llego a mi casa a despedirse de mi. Efectivamente dan señales y se despiden. Acaba de fallecer hace 4 meses un tio muy cercano e igualmente pasaron cosas muy bonitas durante los primeros nueve días. A sí que todos deben de estar al pendiente con las señales que de Amaya.... Un abrazo a todos....
ATTE. Paty Hdez Ordóñez

mj dijo...

Myra,

Mil gracias por compartir esto con todos los que no pudimos estar presentes en su desdpedida.

Siempre siempre estará a nuestro alrededor.

Les mando un abrazo muy fuerte a todos.

La guayaba

Quien iba a pensar...... dijo...

Antes que nada gracias por compartirnos algo tan intimo....De ahí en más te juro no tengo palabras, se me salen lágrimas de tristeza, de alegría....He conocido mucha gente en mi andar, pero alguien así de maravilloso y que impactara tanto jamás. Un abrazo grande para todos ustedes, en especial al Goldito.... Y un excelente viaja para TI Amaya

Anónimo dijo...

Dios!!! No tienes idea como he llorado y vivido toda esta gran historia de amor desde que en una ocasión publicaste lo de unos donadores y vi el Blogger de Amaya y desde entonces silenciosamente la seguía, cada cosa que escribía, sus alegrías y dolores, cuando anunciaste su descanso eterno, tenía tantas ganas de ir al funeral, pero la verdad me dio pena.

Sabes yo perdí a mi madre y apenas hace poco a mi padre de cáncer puedo entender su dolor, Dios Amaya que mujer, que valor y que grandeza.

Todas su palabras quedar en nuestros corazón y nos dan la lección de vivir el día de hoy.

Quiero conseguir su libro donde?
Saludos y ánimo!!!

P.D. tengo unos libritos que me dieron en la funeraria en Guadalajara cuando murió mi madre que a mi me ayudaron mucho a entender el porqué, te hare llegar una copia.
Roxana Guizar

La de 37 dijo...

Dios nos manda angeles!!
y esta vez nos puso a un angel a guiar a otro !!
No sabes que felicidad Myra,no puedo evitar las lagrimas de emocion.
A Jorge le tengo mucho cariño, y al saber que a dos personas que sufrieron tanto , de alguna manera las ayudo a tener paz, me hace quererlo mas.

Y lo que me hace feliz, es que tu y tu familia tengan esta seguridad de que ella finalmente esta bien.

te quiero Amiga
Besos al bebe!!

HAL dijo...

Myra, pues me he quedado sin aliento al leer el relato que agaradezco con el corazón que nos hayas compartido; tuve la oportunidad de estar en el velatorio cuando se suscitó lo de la medallita, realmente vi a usu papás y a uds muy afectados por la noticia de que no la habían retirado, ví un claro dolor el ojos de su mami que no se me va a olvidar...gracias a dios y al gran amor que una madre puede tener Amaya la cuidó para su goldito.
Una noche antes de que ella partiera al cielo, recuerdo perfecto que mi esposo y yo comentabamos acerca de su libro, y yo muy orgullosa le dije "ya lo acabé" aaah pero recordé q no era así, pues hay una lectura que por fecha tiene el 12 de dic del 2011 y fue la última que ella escribió como tal, la había dejado al final pues por la fecha no me quería saltar acontecimientos y recordé q la tenía q leer...y así fue...me dolió, me enojé y me conmovió tanto saber que era lo último que leería de su vida y pensé q tal vez ella o el destino así lo habían querido, ella ahí cerró su trayecto, su historia, por lo menos eso sentí al cerrar el libro, sentí hasta culpa por haberlo leído tan rápido, esa noche no podía dormir y creo q me asomé por mi ventana unas 10 veces para ver la suya...una luz encendida en su habitación me ponía la piel chinita...hasta que llegaron por ella...han sido tantas cosas y faltan más, me equivoqué al pensar que ahí acababa su historia, creo que ahora a través de tí está escribiendo una nueva y diferente historia de amor, gracias Myra

Liz lombriz dijo...

Myra: Hoy, especialmente hoy al leer estas dos historias, mi corazón ha vuelto a sonreír desde lo más profundo.
Gracias Myra por compartirlo.

v dijo...

Gracias por compartir algo tan importante con la gente que no tuvimos oportunidad de conocer personalmente a Amaya. En la distancia particularmente siempre traté de estar al pendiente de ella, a veces en silencio por respeto y pena a incomodarla por tanto interés. Me reconforta saber que ella se fué en paz con Dios y ahora más que nunca creo que hay angeles que envía Dios específicamente con una tarea y esa es tocar el corazón de las personas que la rodean, dar amor y Amaya cumplió con esa tarea aquí en la tierra. Él llamo a ese Ángel de vuelta a su lado. Me he emocionado hasta las lágrimas.
Gracias de nuevo! Y me atrevo a pedirte como favor especial que nos mantengas informados del crecimiento del goldito, es como ver de nuevo el crecimiento de Amaya es igualito a ella.
Abrazos
Vanessa Salas.

Guille Ochoa dijo...

Soy asidua lectora de Amaya aun sin tener amistad solo compartir con ella la carrera en coatza, me ha dejado con una admiración y amor a todo lo q decia o hacia.
Tu relato por demás enternecedor, no pude evitar las lagrimas, pienso q la cruz no se podía perder , porque el corazón y el amor de madre de Amaya está en ella y por lo tanto un amor y corazón fuerte y tan grande no puede ser destruido.
Un abrazo virtual y solidaro para todos.

Karina Sulvaran dijo...

Estoy conmovida; llorè y llorè... La historia es asombrosa! No cabe duda que hay situaciones que estàn por encima del entendimiento; yo creo que cuando uno pierde a un ser tan cercano y querido el proceso que conlleva la pèrdida es tan doloroso sin lugar a dudas y tambièn creo que de la misma manera ese ser se lleva con èl una parte nuestra. Gracias por compartir algo tan hermoso; tu cuñada vive en la mente y el corazòn de muchos, en sus palabras y pensamientos plasmados en su blog y su libro y en tantas almas que ha tocado. Yo no la conocì personalmente pero siento una gran admiraciòn y cariño hacia ella, Dios la tenga en su Santa Gloria! Y que su esposo y su hijo sigan recibiendo su amor...
Myra de todo corazòn te envìo un abrazo y que el tiempo les ayude a aliviar la tristeza.

Myra dijo...

Gracias a todos por sus comentarios.
Y por sus lágrimas.

Miriam (aka "Guayaba"): no me queda la menor duda de que estará aquí siempre. Como bien sabes, a ella le gusta estar en control de todo y sé que lo seguirá haciendo. Tal como se lo prometí, estaré atenta a sus señales...

Roxana: lamento mucho que hayas pasado por una pérdida recientemente, y te agradezco que hayas seguido a Amaya aunque fuera de lejitos. Creo que no miento cuando afirmo que hay muchos que así lo hicieron y ¿saben? si les cayó bien en su blog o cuenta de twitter, en persona la iban a amar... Cuando quieras el libro te lo puedo pasar a dejar a tu oficina. Ando seguido por el Reforma.

Liz: esa sonrisa de tu corazón es la misma que nosotros sentimos esa noche. Salimos de ahí muy sonrientes, a comparación de como estuvimos todo el día... Obviamente no era una sonrisa de gusto, sino de emoción... qué bueno que la pudiste experimentar.

Hilda: Me he sentido reflejada en lo que escribiste, porque a mí me pesaba muchísimo que la última entrada en el blog de Amaya fuera una manifestación de miedo, de frustración y de tristeza... de oscuridad. En sus últimos días le dije en varias ocasiones que si me quería dictar algo, con gusto la ayudaba a actualizar su blog. Pero siempre había una medicina que tomar, un malestar que enfrentar, o en el mejor de los casos: un bebé que disfrutar y familia con la cual estar. Entonces no pudimos hacerlo. A través de su mamá publicó algunos tuits, pero ya no fue lo mismo.
Me da una alegría infinita poder añadir unos capítulos más a la historia de Amaya. Que nos quede el consuelo de que su última manifestación no fue de oscuridad, sino de una luz tan grande que derrota al fuego.

Vieja: Espero que pronto compres un rímel a prueba de agua ;) Y ya en serio: muchas gracias porque aunque yo ya estaba en contacto con Claudia, el que me platicaras de tu sandía lo tomé como una señal, y mira en qué resultó. También te quiero.

Kari: gracias por tomarte el tiempo de leer la historia y compartir unas lágrimas. Puedes estar segura de que las nuestras, después de esto, ya no podrán ser de amargura jamás. Un beso a tu hijo.

Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

He leído tus 2 posts y he llorado con ambos, a Amaya solo la ví una vez en la vida, coincidimos en una fiesta de la ikissa army, en algún momento encontré su blog y me encanto su forma de escribir, de pensar, su amor a la vida,, luego comencé a seguirla por tuiter y no pude hacer otra cosa mas que admirarla y quererla de lejos, tu que eres cercana a ella sabrás que es imposible no hacerlo. El que se haya ido ha sido una gran pérdida para este mundo y me ha entristecido demasiado, aunque ahora que he leído tus posts pienso que tal vez no se ha ido por completo, primero porque nunca la olvidaremos y segundo porque como dices, tal vez seguirá dejando señales. Yo igual he soñado mucho con ella, pero se lo atribuyo a que he pensado mucho en ella, pienso y pido por ella antes de dormir todas las noches, no creo que viniera a despedirse de mí porque no éramos cercanas, pero me da alegría saber que de alguna u otra forma sigue aquí con nosotros. Por favor ya que has prometido estar pendiente de sus señales, siguelas compartiendo con nosotros. Un abrazo muy grande desde Mérida!

Pamela Sosa.

Anónimo dijo...

Hola. Al igual que muchos, apenas conocí a Amaya hace como un año, primero por tuiter porque alguien la retuiteó y depués empecé a leer su blog. Me sentí identificada con ella porque tenemos la misma edad, misma carrera, ambas esposas y con un bebé pequeño, y con el mismo gusto por la buena ortografía, la lectura, la política y la escritura, entre otras cosas.

Lamenté mucho enterarme de su enfermedad y todos los días revisaba su tuiter para saber de ella, incluso en alguna ocasión intercambiamos un DM, aunque se puede decir que ella nunca supo quién soy. Pero básicamente te escribo para agradecer que nos compartas estas experiencias y confirmarnos de que ella está y estará bien siempre, y para compartirte que hace semanas, la soñé en perfectas condiciones; estábamos en una especie de hospital pero saliendo de ahí, se veía tan bonita y, a pesar de que jamás la vi en persona, tengo muy grabada en mi mente su rostro radiante y algo maquillado, perfecta. Después me vi con ella en una playa, cenando, donde me decía que cuidara de su hijo o algo así. Me sentí muy especial al soñarla, como si alguna vez hubiera sido su amiga, pero tal vez era esa conexión que ella siempre generó con propios y extraños, y que harán que siempre la recordemos como lo que es: un ejemplo de vida.

Gracias y Dios bendiga a su hijo y a todos los que la aman.

M.

Ale dijo...

Myra.

Tú no me conoces, pero yo te conozco a través del blog de Amaya.

Se que ha fallecido y quería escribirte para decirte que...lamento muchísimo el momento por el que toda tu familia está pasando; yo sólo la conocí virtualmente y me siento triste, no puedo sino imaginar el dolor de ustedes.

He visto tu blog y quise dejarte un comentario en él, pero no pude hacerlo (a saber por qué). En tu entrada de un buen motivo para volver, me parece un hermoso homenaje que continúes escribiendo y Amaya creo que estaría contentísima de leerte (seguro lo hace).

Leí tu entrada de "con pase de entrada" y me dió mucha emoción. Yo soy católica, y todo el tiempo, desde que supe de la enfermedad de Amaya está en mis oraciones. Leí la entrada que pusiste (donde Amaya se sinceraba) y también quise respetar su pensar el día que la leí. Me parece muy bonito que respetaran sus ideas, porque eso habla del gran amor que le tienen...creo que es la mejor manera de amar a alguien: respetar todo su ser (como piensa, siente, opina, etc).

Leí tu entrada de "un calorcito en el corazón" y te agradezco muchísimo que lo escribieras. Al igual que tú, me había dado mucha tristeza leer su última entrada en su blog, donde se preguntaba qué más seguiría. Creo que el amor tan grande que tenía por su esposo, su hijo, hicieron que viviera más allá de lo que otro cuerpo hubiera aguantado...ese cuerpo no pudo más, pero su alma se fue limpia, luminosa, sanada después de tanto sufrimiento. ¡Que suerte para el goldito que podrá tener esa medalla donde su mamá imprimió su esencia y que llevará siempre el gran amor que tenía por él! ¡no hay fuerza más poderosa en el mundo (físico y otros) que el amor que una madre puede tenerle a su hijo! Con lágrimas corriéndome por las mejillas puedo decirte que estoy feliz de leer que donde quiera que está, da señales de que sigue VIVA y tan traviesa como siempre.

Gracias Myra por ser el canal para saber de ella. Que Dios te bendiga.

Y va un abrazo grandísimo virtual para tí,

Ale.