
Leonard y Sheldon intentan subir un mueble (o mejor dicho, una caja conteniendo un mueble sin ensamblar) por las escaleras, ya que el elevador no funciona. Lo cual me recordó el día que el esposo y yo compramos una alacena... Nos la entregaron sin ensamblar, dentro de una caja muy pesada. La llevamos al coche.
Pujidos... sudor... levantar... ¡pesa!... mejor por acá... tú por ahi... a ver... abre la puerta... Finalmente, emprendimos el camino a casa con miedo que se fuera a romper el vidrio de la puerta trasera donde tuvimos que recargarla. Lo peor fue al llegar al depa. ¡Nosotros tampoco tenemos elevador!

Pujidos... sudor... arrastrar... ¡pesa!... a ver... tuércela... arghhhh... ¡cómo pesa!... pasito de pingüino... a ver, deslizándola... ¡ouch! mi dedo... Todo para que a mitad de las escaleras, finalmente se me iluminara el cerebro:
"oye esposo... ¿y si abrimos la caja y subimos las piezas por partes?"
¡DUUUUHHHHH! ¡Jajajajajaja!
Lo bueno es que siempre hemos tenido esa cualidad de poder reirnos de nosotros mismos. ¡Y cómo nos reímos ese día!
Por cierto... con todo y su elevadísimo IQ, a Leonard y Sheldon no se les ocurrió esa idea... jeje.




Bueno, y para suerte de la Traviezuca, Leonardo García estuvo en una de las mesas y también se portó muy accesible. A esa hora yo ya había perdido el glamour y me tomé foto con varios, aquí la foto con Leonardo:
Y acá con Cynthia (¿así se escribe?), y con Jorge Zarsa, el de las noticias:



El esposo nunca había cargado a un bebé por tanto tiempo, de verdad quedó hipnotizado. Se durmió en sus brazos -claro, después de un buen rato de arrullarla- y el esposo y yo: "aaaaahhh" y la comadre: "yupiiiiiiii". Pero poco nos duró el gusto porque en cuanto la pusieron en su carreola, despertó.




Está bien, la respuesta es muy sencilla...
